Una penalidad es un descuento económico que la entidad aplica al contratista cuando incumple lo pactado. La más común es la penalidad por mora: por cada día de retraso en la entrega se descuenta un monto, hasta un tope.
Si las penalidades acumuladas alcanzan el máximo previsto, la entidad puede resolver el contrato por incumplimiento, lo que además puede derivar en una sanción ante el Tribunal y afectar tu historial.
Las penalidades reducen tu margen y tu reputación. Planificar plazos realistas y cumplirlos es clave para no perder dinero ni quedar inhabilitado.