El reajuste ajusta los pagos del contrato según cómo varían los precios durante su ejecución. En obras es común mediante fórmulas polinómicas que reflejan la variación de costos de mano de obra, materiales y equipos.
Solo si está previsto en las bases y el contrato, con su mecanismo de cálculo. Protege al contratista de que la inflación le coma el margen en contratos de larga duración.
En contratos largos, ignorar el reajuste puede significar ejecutar a pérdida. Verifica siempre si el proceso contempla reajuste y bajo qué fórmula.