La nulidad invalida actos viciados de un proceso (por ejemplo, bases ilegales o falta de requisitos esenciales) y obliga a retrotraerlo hasta la etapa anterior al vicio. Es un mecanismo correctivo de legalidad.
La entidad puede declarar la nulidad de oficio cuando detecta el vicio; el Tribunal de Contrataciones también puede declararla al resolver una apelación. En el SEACE verás procesos marcados como nulos.
Si el proceso al que postulaste se anula, se retrotrae y puede volver a convocarse o corregirse. No siempre es malo: a veces corrige reglas injustas que te perjudicaban.