La ampliación de plazo extiende el tiempo para ejecutar el contrato cuando hay demoras que no son culpa del contratista: por ejemplo, la entidad entregó tarde un terreno, hubo un caso fortuito, o se aprobaron prestaciones adicionales.
Hay que solicitarla formalmente, sustentando la causa y su impacto en el cronograma, dentro de los plazos previstos. Si no la pides a tiempo, podrías cargar con penalidades por un atraso que no fue tuyo.
Te protege de penalidades injustas. Documentar las causas del atraso y solicitar la ampliación oportunamente es esencial para no perder dinero.